¿Qué es el salario emocional?

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Las empresas, los clientes, la tecnología… los tiempos avanzan y con estos, la forma de relacionarnos en el ámbito laboral. Los trabajadores de un negocio también lo hacen, y las perspectivas y aspiraciones de los mismos son tan fluctuables y flexibles como cualquier otro elemento de su entorno (a parte del dinero claro está). Por eso hoy queremos hablaros de un aspecto de las contraprestaciones que los asalariados reciben, y que no es dinero precisamente, pero que supone un factor diferencial importantísimo a la hora de quedarse en un negocio trabajando o buscar otras opciones. Sí señores, hablamos de salario emocional.

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¿Qué es el salario emocional?

En su definición más estricta, el salario emocional se corresponde con todos aquellos beneficios no monetarios que una empresa ofrece a sus trabajadores. Es decir, ventajas y posibilidades que los trabajadores de una empresa tienen y que no es dinero. Generaciones de trabajadores que anteponen el bienestar familiar, amistad o desarrollo personal por encima de una burda compensación económica. Bien es cierto también que el salario tradicional debe cubrir las necesidades básicas, pero a partir de ahí, el resto es lo que estamos comentando.

Una de las causas de todo esto, además del bienestar de la persona, es que la productividad laboral se aleja cada día más de aquella relación directamente proporcional que formaba junto con las horas trabajadas. La motivación, la falta de estrés, las aspiraciones… aspectos que determinan la efectividad de un trabajador. Por supuesto, el dinero es la prioridad número uno, pero no lo compensa todo. Y cada vez menos. Además, se está produciendo el hecho de que las personas quieren menos sueldo e incluso horas de trabajo para tener más tiempo libre. ¿De qué sirve tener dinero si no puedes ni disfrutarlo? El día a día cobra mucho más valor actualmente. Motivación emocional se llama esto.

Ejemplos de salario emocional:

  • Crecimiento dentro de la empresa / carrera emocional: Para el empleado, saber que se puede empezar desde abajo en una empresa pero que tendrá el tiempo y la oportunidad de escalar hacia puestos de mayor importancia y salario, así como ejercer distintas tareas, hará que una persona se quede y valore su futuro junto con la compañía en la que trabaja.
  • Desarrollo profesional y personal: Ofrecer cursos, la posibilidad de aprender nuevos conocimientos, asistir a conferencias, formaciones internas… En definitiva, hacer a un empleado sentirse mejor profesional, y por supuesto, de la mano de un crecimiento a nivel personal, será uno de los elementos que más valor le dará al llamado salario emocional.
  • Buen ambiente: En la oficina se debe respirar una armonía y un buen rollo que invite al trabajo en equipo, a la concentración, a la relajación, y en definitiva, a fomentar y mejorar las relaciones personales entre los miembros de una empresa. 
  • Valores y visión: Los valores personales y profesionales del trabajador deben estar alineados con los de la empresa. De no ser así, se puede generar un enorme perjuicio moral en la persona que le puede afectar muy negativamente.
  • Vida profesional y personal compatibles: Uno de los aspectos que más se debe valorar. El trabajador debe tener claro que la empresa le permite conciliar una vida personal y familiar satisfactoria y que le haga feliz.
  • Formar parte de las decisiones de la empresa: Que la empresa para la que se trabaja incluya al trabajador en sus planes y sus decisiones. Preguntar de manera activa y permitir que los asalariados participen en estas decisiones será clave.

 

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